Ese paisaje
En otoño las hojas caen, y de las ramas crecen, pero lo bonito de todo esto es que nunca desaparecen. La brisa friolera del viento, se las lleva sin arrepentimiento, y aunque algunas resistan, las otras quedan en el intento. Aquellos hojas que se fueron, seguro que no se arrepintieron, porque lo que ellas no sabían, es acabarían venciendo. Pues todo ser que lucha por algo, lo acaba consiguiendo, pero por mucho que duela, el mundo se acaba, y nos vamos muriendo. Xavi Majoral