Nos habíamos visto dos veces...

Nos habíamos visto dos veces

y no fue casualidad

como en un mar lleno de peces,

por una agradable realidad.


Ese paseo por la laguna

mirándonos ambos sonrientes

se me pasó como ninguna tarde alguna

disfrutando del blanco de tus dientes.


Aquel recuerdo tan fugaz

que me impidió memorizar

ti mirada de tanta paz

y dar gracias al azar.


Aquel otoño tan triste

en el que por primera vez que me viste.

Ramón Sala Puig

Comentarios

Entradas populares de este blog

La clase de 3º A

Un especimén extraordinario

Una torre de metal