Nos habíamos visto dos veces...
Nos habíamos visto dos veces
y no fue casualidad
como en un mar lleno de peces,
por una agradable realidad.
Ese paseo por la laguna
mirándonos ambos sonrientes
se me pasó como ninguna tarde alguna
disfrutando del blanco de tus dientes.
Aquel recuerdo tan fugaz
que me impidió memorizar
ti mirada de tanta paz
y dar gracias al azar.
Aquel otoño tan triste
en el que por primera vez que me viste.
Comentarios
Publicar un comentario